Parque Nacional y Natural de Doñana



Parque Nacional y Natural de Doñana






Un par de enormes ojos verdes me observan, física y anímicamente.
No me atrevo a mover un sólo músculo, pero mantengo su mirada. Consigo simplemente admirar la altivez de la barbilla, la barba
bien recortada, la personalidad que la nariz le imprime,
el corte decidido de su cara vuelta hacia mi.



Catalogada y archivada como tranquila e inocua, sigue su caminar hacia el norte, dejándome en el alma una gran paz. Era un lince. Ibérico. El felino más amenazado del planeta se alejaba seguro de que jamás le haría daño. Era un sueño que podría hacerse realidad.Costa de la Luz y haber tenido así la ocasión de haber ido al Parque de Doñana que la rodea. He sabido que Lynx Pardinus (el lince ibérico) fue declarado especie protegida el mismo año que yo nací. Casualidad.



El Parque Nacional de Doñana cubre parte de tres provincias distintas de Andalucía: Cádiz, Huelva y Sevilla (a 90 km de Matalascañas). Es uno de los espacios protegidos más importantes de Europa, con sus más de cincuenta mil hectáreas y un sistema dunar imponente. Es el campo de refugiados de diferentes especies en vía de extinción y el hotel de paso de todas las aves que atraviesan el Estrecho de Gibraltar. La vista de cigueñas negras, flamencos, milanos, águilas imperiales, no es rara. Doscientos mil individuos de aves acuáticas viven aquí en invierno.


Su flora, permanente, no podría ser de otra forma, cuenta orgullosamente con la Thorella verticillatinundata, el Hydrocharis morsus ranae, el Micropyropsis tuberosa, el enebro costero, la Linaria tursica y la Vulpia fontquerana.


Novecientas especies conviven en estos ecosistemas, algunas con nombres románticos (Alhelí de mar) o con reminiscencias árabes (Almajo dulce) o divertidos (Barrilla pinchosa) o imposibles de pronunciar para los extranjeros (Jaguarzo, Lechetrezna del mar, Tojo, Zarzamora) o decididos (Barrón, Cantueso) o curiosos (Retama de escobas, Retama negra) o de todos los días (hasta que dejen de serlo) como la lavanda, el tomillo y el romero.


Una de las características de la zona de playa del parque es el paulatino enterramiento por parte de las dunas de la vegetación como consecuencia del viento recio del sur-oeste. Un fuerte movimento del aire provoca un lento movimiento de las arenas.


La flora que consigue sobrevivir en este ecosistema hostil es digna de admiración. El terreno de dunas fósiles abarca, junto con lagunas y zonas húmedas desde Matalascañas hasta Mazagón (25 km x 5).


No es extraño pues que la unesco decidiera en 1994 declarar el entero Parque Patrimonio de la Humanidad. De El Acebuche, antiguo cortijo hoy centro de visitantes del parque a 5 km de Matalascañas por la carretera A483 dirección El Rocío, salen los diferentes senderos para alcanzar entre otros lugares los observatorios de aves.


No se puede hablar de Doñana sin mencionar
el culto

a la Virgen del Rocio.


Cuenta la leyenda que un pastor vislumbró su imagen sobre
el tronco de un árbol, en medio a un entorno accesible
sólo “a las aves y silvestres fieras”.


La peregrinación a la aldea de El Rocío,
que aloja la ermita meta de la romería del mismo nombre,



en determinados días del año,
es maciza, una tradición muy arraigada.

Doñana


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